Durante
la celebración de la boda del primo Juan Pablo mi padre aprovechó para
obsequiarnos con su publicación, de la que ya hemos hablado en alguna que otra
ocasión, ER´MONTI. Debo confesar que tras leerlo por tercera
vez, sigo encontrando detalles nuevos que en la anterior lectura ni los había
contemplado. Por problemas económicos, la tirada fue reducida a uno para cada
hermano, algún primo, algún familiar por parte de mi madre y para sus dos hijos
por lo que he considerado que poco a poco, os iré dando entradas de este libro
para que, más o menos todos, tengamos acceso a estas vivencias de las que es
protagonista Antonio Villegas Romero (MI PADRE) y que ha querido compartir con
los suyos.
La
primera entrada que vamos a ver, es también la primera página de este libro que
es su presentación. Quiero que sepáis que, a partir del próximo punto y aparte,
lo que se escribe es copia de lo que está publicado en el libro ER´MONTI.
Espero que os guste.
ER´VILLE PRESENTACIÓN
Con
cariño y recuerdo a mis ascendentes, a mis padres, a mis hermanos, a mis hijos,
a mis nietos/as y también a mi esposa Maruja.
ELOGÍA DE UN
ESFUMADO Y BUEN MONTILLANERO
Eso sí, Montillana, amigos, aunque no cuente con renombrados monumentos
artísticos ni paisajes espectaculares, yo mismo podría con orgullo invitarte a
conocerla. Su iglesia y otros puntos de interés observados desde distintos
ángulos y emplazamientos son una maravilla y una delicia contemplar el monte. Y
desde lo más alto de la cuesta, que gran panorámica. ¡Algo inenarrable!.
Ruego y, por supuesto, invito a
todos los jóvenes, a los menos jóvenes y, por supuesto también, a los mayores
para que sigan indagando sobre las raíces, orígenes, la historia y la cultura
de este pueblo y su entorno, a fin de que no las dilapidemos y la tengamos en
el olvido, de manera que las generaciones que nos sucedan puedan recibirla de
forma creíble y con verdadera sinceridad.
Me hace volver al huerto de
aquella pasada infancia; a sus días festivos; a sus gentes, amigos de escuela,
de juegos, de correrías y un sinfín de hechuras por todo el contorno de este mi
pueblo y que es todo un gozo inmenso, a pesar de que en aquellos años la vida
no era como la actual.
O también ¿Por qué no muere nunca
el niño y, sin embargo, se evaporan otros tiempos del pasado más reciente? ¿por
qué a mi mente vuelve el olor y el sabor en la matanza; el canto en la besana,
el sudor de los segadores, el trillar en la era, el olor a salitre, a
estiércol, a incienso, el llevar a beber agua a la fuente a las bestias, el
retozar y el buscar del animal el sitio ideal para el ¨revolcaero¨…?, etc.,
etc.
No puedo por menos pensar en que
hubo un tiempo en que aquello fue una verdad tan grande como un templo y que ya
no va a volver tampoco ese olor de los cereales y amapolas, el canto en la
trilla, etc. Todo aquello pasó y está apolillado. Vendrán nuevos amigos a
contar otros viajes, a descubrir paisajes prodigiosos y a recordar el sabor de
la langosta, asada allá en las playas del Caribe, pero nunca podrán sentir el
vuelo de las golondrinas, ni el rumor del arroyo entre zarzales, ni escuchar el
cencerro de ovejas y vacas o el esquilon que lleva el gran carnero, guiando a
ovejas o cabras en su vuelta al corral.
Tengo por cierto que el retiro
laboral es el refugio más seguro para disfrutar enormemente de la vida, después
de más de cincuenta años en la vida laboral, pero cargado con el bullicio,
ruido y el trasiego que impera en estos tiempos de principios del siglo XXI.
Invito a todos los que quieran a
este pueblo a dar el salto que se necesita para encaramarse y estar en primera
fila haciéndolo con entusiasmo, cariño con políticas que conduzcan a dar a
conocer este bello y hospitalario pueblo de los Montes Orientales. Como lo he
visto, vivido y oído, así lo cuento.
Antonio Villegas Romero